Se sabía la teoría. Se perdió el momento
Conozco a un directivo que lo ha leído todo sobre vivir el presente. Cita a los estoicos en las comidas. Apunta 3 gratitudes cada noche. Si le preguntas, te explica mejor que yo que el único momento que existe es este.
El otro día su hija tocaba en el festival de fin de curso. Primera fila, móvil en alto, grabándolo todo. Y en mitad de la canción se descubrió repasando mentalmente la llamada del día siguiente.
Estaba en el sitio exacto donde quería estar, sabiendo exactamente lo que había que hacer. Y no estaba.
Me lo contó él mismo, con fastidio: con todo lo que yo he leído.
Y ese es el malentendido. Creemos que estar presente es cuestión de convencimiento: que quien lo entiende de verdad, lo hace. Pero saber no es una habilidad. Es información. Y la cabeza no se queda quieta por mucha razón que tengas.
Entre saberlo y estar hay un hueco, y ese hueco no lo cierra otro libro. Lo cierra una sola cosa: darte cuenta, en el momento, de que te has ido. Sin ese aviso, toda la sabiduría llega tarde, porque ni siquiera sabes que te has marchado.
No te falta comprenderlo mejor. Te falta pillarte antes.
¿Qué es eso que sabes de sobra y sigues sin vivir?

Jorge Cebrián De Irueta
Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.