Preparado para todo menos para hoy
Nada le pilla por sorpresa. Jamás…
Y ese es exactamente su problema.
Igual te suena. De la oficina… o del espejo.
En el trabajo es una garantía. Plan B para todo, plan C por si acaso. Cuando el comité descubre el problema, él ya trae la solución pensada de casa. Su jefe duerme tranquilo porque él se encarga de preocuparse por los dos.
Ahora míralo fuera.
Cena de aniversario. Su pareja le está contando algo importante y él asiente, mientras calcula a qué hora conviene pedir la cuenta para esquivar el atasco de la vuelta.
Primer día de vacaciones. Tumbona, el mar delante. Está repasando si dejó bien atado lo del proveedor. El lunes de la vuelta ya existe: está ahí tumbado, a su lado.
Domingo. Su hija le enseña el dibujo que acaba de terminar. “Qué bonito, cariño”. Y lo dice de verdad. Pero por dentro ya anda con la mochila de mañana, el uniforme, quién la recoge el miércoles.
Mira el pronóstico del tiempo 3 veces antes de cualquier plan. Por si acaso.
Si se lo preguntas, te lo argumenta sin despeinarse: anticipar es su trabajo. Y es verdad. Anticipar le ha dado la carrera, la casa, una familia protegida contra casi todo.
Contra casi todo.
Porque el futuro que vigila con tanto celo tiene un defecto de fábrica: cuando por fin llega, él ya no está. Se ha mudado al siguiente.
Lleva 20 años preparando el momento de vivir tranquilo. Ese momento ha llegado ya unas cuantas veces.
Nunca lo ha encontrado en casa.

Jorge Cebrián De Irueta
Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.