Me rescató una ola

Último día de vacaciones.

Playa de Begur, media mañana. Mi marido a mi lado, tumbado al sol. Un ratito tranquilo antes de ir a comer a nuestro restaurante favorito. Y yo… con el móvil en la mano.

Estaba mirando las reacciones a unos posts que había escrito en LinkedIn sobre estar presente, sobre no perderte a la gente que quieres y que tienes al lado 😅

Sí, sí… tal cual: el mar delante, el sol de la mañana, la persona con la que quería compartir ese momento, justo al lado. Y yo… “huído”. Estaba dentro de una pantalla, leyendo sobre lo que en ese mismo momento me estaba perdiendo.

Me rescató una ola.

Una pequeña, de esas que suben más de la cuenta sin avisar. Me mojó el pareo y pegué un saltito, medio ridículo.

Y ya de pie, miré a mi pareja… Lo vi de verdad. Ahí tumbado, tranquilo, sin prisa y sin móvil. No hice nada especial. Me apoyé en sus rodillas, le di un beso y nos metimos al agua.

Unos segundos. Eso duró volver.

Pero fíjate en lo que hizo falta para conseguirlo: una ola. El azar. Un golpe de agua fría eligiendo por mí el momento para volver a “habitar mi tiempo”, ese que ya es mío pero me lo estaba perdiendo.

Y ahí está lo que llevo tiempo preguntándome… Porque esta vez fue el mar, pero la mayoría de los días no hay ninguna ola que te devuelva. Hay una reunión detrás de otra, una pantalla detrás de otra, y nadie al lado que te moje el pareo para avisarte de que te estás yendo.

Si mañana tuvieras que volver al presente sin que una ola lo hiciera por ti, ¿sabrías cómo?

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.