Me fui del desayuno. Por 2 botones

Esta mañana, desayunando, mi marido me estaba contando cómo queda el curso que viene de nuestro hijo. Los horarios nuevos, las actividades extraescolares, cómo íbamos a encajar nuestras 2 agendas para llegar a todo.

Yo asentía.

Y mi cabeza estaba en otro sitio: en que 2 botones de mi web se ven mal alineados en el móvil. En que si alguien entraba justo esa mañana, los vería torcidos.

Sí. El que entrena presencia, huyendo del desayuno hacia los botones de su web de presencia. La ironía no se me escapa.

Tardé 3 minutos en pillarme. Me di cuenta cuando fui a contestarle qué tardes quedaban libres y no pude: no sabía qué me había dicho. Tenía “puesto el gesto de escuchar”… Pero no estaba.

Dejé los botones. Se lo dije. Y me puse con él a cuadrar el curso, ahora sí.

Esto de que la cabeza se vaya no se jubila. Llevo años entrenando el pillarme y se me sigue yendo, casi siempre hacia algo que parece urgente y casi siempre con una buena excusa. Lo que cambia con la práctica no es que no te vayas. Es que te pillas antes, y que lo que hagas entonces lo eliges tú, no el automático. Hoy han sido 3 minutos. Hace unos años habría sido el desayuno… y unos cuantos más.

Los botones siguieron torcidos hasta media mañana. No pasó nada.

¿Y tú? ¿Hacia dónde te vas cuando el cuerpo se queda en la mesa?

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.