Lo que se mide, cambia. Antes de arreglarlo

Es de lo primero que se aprende en operaciones: pones un contador en una línea y los números mejoran un poco antes de que nadie toque nada. Sin plan de acción, sin formación, sin discurso. Solo porque ahora se mide.

A las personas nos pasa igual. Pídele a alguien que apunte cada café que se toma, sin prohibirle ninguno. Solo apuntar. A la semana toma menos, y nadie le dijo que tomara menos.

No es magia. Es que registrar te obliga a darte cuenta, y darte cuenta ya es la mitad del cambio. La mayoría de lo que hacemos en automático sobrevive precisamente porque nadie lo está midiendo.

Llevo casi 30 años viviendo de esto. Y tardé una vida en hacerme la pregunta obvia: si funciona con las líneas de producción y funciona con los cafés, ¿por qué no lo aplicamos nunca a lo que más nos cuesta?

Prueba una cosa esta semana. No cambies nada. Solo apunta: cada vez que te pilles con la cabeza fuera de donde querías estar, una rayita. En una nota del móvil, en un papel, donde sea.

No hace falta hacer nada con las rayitas. Las rayitas ya están haciendo algo contigo.

¿Te atreves a medirlo?

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.