Lo que no miré por la mañana me quemaba por la noche

Lo que no miré por la mañana me quemaba por la noche.

Un correo a las 9 de la mañana con una frase con retintín. Nada grave. Lo archivé y me fui a la reunión. “Ya lo miraré.”

No lo miré. Pero tampoco se fue. Estaba en la reunión. En la comida. En el coche de vuelta. A las 10 de la noche ya no era una frase. Era una discusión entera que había tenido yo solo, dentro de mi cabeza.

Hace unos días leí un estudio publicado en Nature Human Behaviour. A un grupo de personas les provocaron una pequeña reacción en la piel, como una picadura. Unos prestaban atención a la picadura. Otros se distraían.

La picadura salió más pequeña en los que la miraban: 3,5 mm, frente a 5,0 mm en los que se distraían. El 90% reaccionó más cuando estaba distraído.

Es un estudio, sobre la piel y con gente joven. No es una receta de nada. Pero me devolvió a aquel correo de las 9.

Yo siempre creí que mirar una molestia la hacía más grande, pero es al revés: lo que más crece es lo que se esquiva.

Y mirar no significa darle vueltas y más vueltas. Todo lo contrario: es parar 1 minuto, nombrar lo que escuece y volver a lo que tienes delante.

Eso es lo que entrenamos en Habita Tu Tiempo. En enero arranca la cohorte fundadora.

¿Qué molestia pequeña llevas esquivando desde primera hora?

Lo que acabas de leer, ¿te resuena?

Déjame tu correo y te envío dos nuevos escritos cada semana: dos piezas breves sobre pillarte huyendo y volver a habitar tu tiempo.

Te das de baja cuando quieras.

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.