La P de Paripé

Tenía cuatro indicadores en verde y a una persona rompiéndose delante de mí.

Me lo enseñó el panel Lean de mi equipo en Airbus. Un dashboard donde se veía de un vistazo cómo iba el negocio y el equipo. 5 letras: SQCDP. Seguridad (Safety), Calidad (Quality), Coste (Cost), Entrega (Delivery). Y una P al final. Personas (People).

Las cuatro primeras se miden con KPIs cuantitativos. Fríos, indiscutibles. La P también, como el absentismo. Pero tenía algo único: un KPI cualitativo, que declara cada persona delante del equipo. Verde, estoy bien. Rojo, no lo estoy. Sin ámbar. Y si te pones en rojo, dices por qué y defines un plan para volver al verde.

Es la letra más incómoda del panel. La única en la que decir la verdad sobre cómo estás.

Y algo importante sobre la P: evidentemente (o no tanto… 🤔), solo funciona si el líder ha creado una atmósfera de confianza y respeto. Sin ella, se convierte en P de Paripé. Nadie se pone en rojo delante de un jefe con el que no se siente seguro. Se pone en verde, sonríe, y se rompe en su casa.

Porque la P no solo mide cómo está la persona. Al primero que mide es al líder. Mide si ha construido un sitio donde se pueda decir la verdad, y donde se valore igual, o más, que el plan para sacar el rojo en la C de Costes.

Y esto lo aprendí en mi propia piel… Nada más aterrizar en aquel puesto, viniendo de otra división, me encontré a una persona, a la que llamaré Marta, que llevaba años haciendo ese trabajo mejor que nadie. Marta esperaba ese puesto; el que me dieron a mí, y se lo hubiese merecido sin duda. Pero se enteró de que no era suyo el día que yo empecé como líder del equipo.

Y ahí empezó el calvario… Primera semana de panel Lean: Seguridad, verde. Calidad, verde. Coste, verde. Entrega, verde.

Personas: Marta, en rojo.

Y a la siguiente, otra vez rojo. Y a la siguiente… Con motivos que sonaban razonables y no decían nada. Un rojo educado, envuelto, imposible de agarrar.

Para mí, ese panel era intolerable. No por el rojo, sino por lo que Marta llevaba semanas intentando decirnos mientras todos mirábamos las otras cuatro letras.

Mi jefe leía el panel: cuatro de cinco en verde. Aprobado alto.

Pero Marta seguía en rojo. Dolida por una decisión que yo no tomé, y no tenía dónde ponerla. Así que la ponía en donde podía. En rojo. Contra mí.

Hice la única cosa que servía. Pregunté. Escuché. Nos sentamos a hablar de verdad. Hubo lágrimas, y disculpas que yo no había pedido. A partir de ahí, la que era el rojo del panel se convirtió en mi mejor aliada.

Y me quedo con una sola cosa.

Puedes tener las cuatro letras “hard”, las del negocio puro y duro, en verde. Y mantenerlas así una buena temporada. Pero créeme: si tienes la P, la “soft”, en rojo, y no resuelves lo que subyace, más temprano que tarde tu negocio también volará por los aires… y lo peor, es que te habrás llevado por delante a las personas. A las que de verdad sostienen el negocio.

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.