El proceso era impecable. Nadie estaba dentro.

En una de las empresas donde he estado empleado fui process owner delegado para España de un proceso de planificación y control de la producción. Coordinaba con el process owner global, que marcaba las directrices para todos los países.

Nos pasamos cerca de año y medio rediseñándolo. Reuniones frecuentes con los delegados de cada país, optimización fina, streamlining. Y unos indicadores preciosos: los del proceso nuevo que estábamos diseñando y los del que ya corría en el día a día.

Sobre el papel, aquello era una joya.

Hasta que un día se nos ocurrió medir 2 cosas que no estaban en el cuadro de mando: cuánta gente estaba adoptando de verdad los cambios, y cuánto se parecía lo que hacían a lo que habíamos diseñado.

La adopción era bajísima. La adherencia, peor.

Cerca de año y medio puliendo un proceso impecable en el que casi nadie estaba. Y los que estaban, estaban a medias. Los indicadores en verde. El proceso vacío por dentro.

Me acuerdo mucho de aquello cuando alguien me enseña su agenda. Semanas perfectas sobre el papel. Cada hora asignada, cada bloque en su sitio, una constancia de hierro. Y la pregunta que nadie hace: de todo eso que sostienes, ¿cuánto estás habitando de verdad?

La constancia es duración. La presencia es otra cosa. Se puede sostener una vida con nota y no estar en ella.

¿Cuál de tus indicadores en verde tiene menos verdad dentro?

Jorge Cebrian De Irueta

Jorge Cebrián De Irueta

Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.