Antes del móvil hay un mensaje. Casi nadie lo lee
Fíjate en el medio segundo de antes. Justo antes de coger el móvil sin motivo, de levantarte a la nevera sin hambre, de abrir el correo en mitad de la cena. Siempre hay algo ahí: un roce, una inquietud pequeña, un no sé qué incómodo.
El gesto de después existe para taparlo. Y funciona: alivio ahora. Por eso lo repetimos.
Pero ese roce no venía a molestar. Venía a decir algo. A veces es un rato sin nada que resolver, y no sabes estar en él. A veces es un correo que llevas 3 días evitando. A veces es una conversación pendiente que asoma en cuanto la casa se queda callada. La incomodidad casi siempre trae un dato, y el gesto automático lo tira sin abrirlo.
No digo que haya que quedarse a escucharlo todo. Hay ratos en los que taparse es lo sensato, y el ocio elegido no es huida. Digo que merece la pena enterarse de qué dice antes de decidir.
La próxima vez que notes el impulso, prueba a esperar 10 segundos. No para aguantarte: para preguntar. ¿De qué me estoy yendo ahora mismo?
A veces la respuesta es nada, tenía ganas de mirar el móvil. Perfecto: míralo. Pero elegido.
Y a veces la respuesta es el nombre exacto de lo que llevas semanas esquivando.
¿Qué te está diciendo tu incomodidad que todavía no has “leído”?

Jorge Cebrián De Irueta
Directivo de operaciones. Construyo Habita Tu Tiempo, un entrenamiento de presencia para directivos.